Siempre que pensamos en anuncios típicos y que siempre son iguales nos vienen a la cabeza los de los detergentes. Es curioso como cuando estaba en la facultad siempre me venía la misma pregunta. Los profesores nos hablaban de la saturación publicitaria, de que lo importante es la ventaja competitiva, diferenciarse. Que hay que innovar y ser diferente, que si eres como los demás no destacas y un larguísimo etcétera. A lo cual no podía evitar preguntar ¿y por qué son TODOS los anuncios de detergentes iguales? Sinceramente era algo que no comprendía. O eran idiotas sus responsables de marketing (que obviamente dudaba que todos lo fueran) o algo raro estaba ocurriendo.
Un profesor me dio una respuesta muy clara. "Se ha intentado innovar, pero cuando se ha hecho, estudios de mercado han demostrado que no funciona, que les va incluso peor". En un principio me pareció una respuesta de lo más aceptable y convincente, aunque con el tiempo he llegado a pensar ¿y si lo hicieron mal? Es muy probable que intentaran innovar, ser más creativos. Pero a lo mejor no lo hicieron de la manera correcta. A lo mejor lo que hicieron no funcionaba, hicieron su estudio y luego concluyeron que no se podía innovar.
Yo sigo pensando que sí que se debe. Que hacer siempre lo mismo no les va a servir de nada. Pero bueno, habrá que esperar hasta que uno de ellos se arriesgue, le salga bien y todos se lleven las manos a la cabeza y consideren que tienen que empezar a hacer anuncios creativos. Un poco como lo que les ha pasado a los bancos cuando Bancaja empezó a hacer publicidad de la buena.
Pero aquí traemos un pequeño intento de innovación de Ariel. Un tímidísimo esfuerzo pero que al menos intención tiene. Como podreis comprobar en la imagen se trata de una página de revista con la foto de una señorita con un bonito vestido y una horrible mancha en él. Al fijarse uno más detenidamente descubre que no está impreso con la imagen, sino que se trata de una pegatina. Al quitarla, el vestido queda impoluto y detrás de la pegatina se puede leer el nombre del causante, el detergente Ariel. Como digo un tímido intento ya que aunque innovador siguen un poco su línea de comunicación de los últimos ¿100 años? No sé qué edad tendrá la marca Ariel pero creo que no han cambiado de claim desde que tengo recuerdos. Pero insisto, la intención es lo que cuenta. Esperamos que poco a poco vayan atreviéndose un poco más hasta que se den cuenta que la creatividad es la que puede desbancarles del resto de sus competidores.